domingo, 27 de septiembre de 2009

La vergüenza

Pedro Ferriz

Hablamos de aquellos que por su condición racial, no aportan. Esos que sin términos peyorativos, son los jodidos… La vergüenza, es otro concepto a resolver. Nuestros estratos sociales no están marcados por factores educativos o culturales. Si bien lo más “exclusivo” de toda sociedad debiera ser lo culto, cívico y educado, en México, la máxima expresión gregaria está determinada por el dinero. Puedes ser un paria en conocimiento, pero estar en la punta de la pirámide, si tienes los “recursos” materiales para habitar ahí. Por ello, todo mexicano aspira a los bienes materiales, sin importar la forma de poseerlos. Esto determinará acceso al más estrecho círculo social. Los monopolios, son la consecuencia de toda esta casuística. Dominar de manera total un feudo de actividad, se ha convertido en una forma de ser y hacer. No aceptar de otros la competencia. Tomar para sí, todo privilegio posible. Excluir cualquier modo de renovación que democratice o mejore procesos. Oponerse al cambio… y no pagar impuestos, son formas de expresar lo primitivo de nuestra convivencia.

El problema es que todos aspiramos a poseer una heredad. Si no la tenemos, en automático la ambición es construirla. Esto desata una carrera egoísta, que nos tiene paralizados. Con pena contemplo a un Presidente que nos convoca a cambiarlo todo, sin mover. Ventilar viejos preceptos resulta sano de principio, aunque el llamado tope en un primer muro de resistencia. El de los poderosos, que seguro reirán, a la cándida pretensión de un hombre, que ostenta el poder de la silla presidencial… pero en tres años, no será nadie ante su potestad feudal. Ergo: el poder político es transitorio. El del dinero… real y atemporal.

En la pretensión individual por la impunidad, cada mexicano siente el derecho de evadir sus responsabilidades. Ya sea por la vía “legal”… ya por la de hecho. La impunidad, nos ha llevado al cinismo de exigirle a México, lo que no estamos dispuestos a pagar. La evasión y la elusión impositiva son la marca. Ahora que vino la propuesta del ejecutivo sobre el paquete económico, nunca asomaron los feudos. ¿Cuándo se habló de poner en cintura monopolios públicos y privados? ¿Cuándo se propuso un sacrificio a sindicatos? ¿Cuándo a los regímenes especiales de tributación? ¿Cuándo a la economía informal? ¿Cuánto pagan de impuestos nuestros políticos? ¿Cuánto los grandesempresarios?… y ante tanta impunidad y exclusión, el resto de los mexicanos aspira a un grado de opacidad. Esa que permite mimetizar tus logros. Esa que te regala el tan aspirado ¡anonimato!

La borrachera pagada por la riqueza petrolera, se ha convertido en cruda, sin haberlo advertido. Los excesos, antes financiables, hoy son cosas del pasado, aunque intentemos pensar que todo sigue igual.

La vergüenza irresponsable. La que calla, cuando la nación hace un llamado de solidaridad. La que encoge los hombros, hace puchero y voltea a ver… ¿quién se va a hacer responsable por el futuro de México? ¿Quién por el presente? ¿Quién?...

Creo en la aplicación general del IVA, porque es la forma más contundente para subir a todo mexicano al carro de la responsabilidad. Con ello no habría trampas, evasiones ni elusión. Los que no lo aceptan, sólo quieren mantener la desvergüenza… Nos debiera dar vergüenza, no aceptar la propuesta… Y dicho sea de paso: Bajen el ISR, suban el IVA y háganlo general. Estimulen al que trabaja y no hagan de esto víctima a la clase media mexicana. ¡Esa que nunca se ha rajado!

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